Dicen por ahí que "el pueblo no se rinde, carajo", pero yo le cambié una palabrita: ¡El negro no se rinde, carajo! Porque si algo ha demostrado nuestra gente, es que, aunque la vida le dé palo, aunque la política falle y la plata no alcance, seguimos bailando, seguimos soñando y seguimos
sonriendo. Pero ojo, no se trata de reírnos para escondernos del problema, sino de reírnos mientras lo resolvemos. En esta tierra bendita, donde llueve más que en cualquier otro lugar del mundo, también llueven las oportunidades... solo que muchos todavía andan con el paraguas del conformismo abierto.
Esperando que el gobierno venga con su milagro, que el político cumpla lo prometido, o que algún día "les llegue la suerte". Y mientras tanto, la vida se va, el talento se desperdicia, y el río Atrato sigue llevándose sueños sin cobrar peaje.
Nos hemos acostumbrado a decir: —"Aquí no se puede, eso es muy difícil." —"Es que el gobierno no hace nada." —"Eso es solo pa' los ricos."
Y yo me pregunto: ¿acaso el oro del Chocó es racista? ¿El mar le pregunta a uno de qué color es para dejarlo pescar? La riqueza no discrimina, mi gente. Lo que pasa es que nosotros a veces sí nos limitamos con la mente.
Y aunque en este libro menciono muchas veces al Chocó, no te equivoques: esto no es solo para los del Atrato, ni para los del Pacífico. Este libro va dedicado a cada hombre y mujer negra del mundo al que alguna vez le metieron en la cabeza que no podía, que no servía, que solo estaba hecho para obedecer o sobrevivir.
A todos los que crecieron escuchando que los negros solo triunfan si cantan, bailan o juegan fútbol. Este libro es para ti, que estás cansado de ser fuerte solo para resistir, y quieres ser fuerte también para prosperar. Aquí no vas a encontrar quejas ni lamentos, sino razones para despertar, actuar y transformar.
Porque hay hábitos y creencias que nos tienen más esclavizados que las cadenas del pasado. Y la libertad real empieza cuando uno se atreve a pensar distinto. Aquí vas a reír, te vas a ver reflejado, te vas a enojar en algunos capítulos... pero si terminas el libro y no haces nada, créeme: la pobreza se te sienta al lado y se ríe contigo.
Así que vamos a despertar. Vamos a romper ese molde del "no se puede". Vamos a demostrar que el negro sí puede, sí sabe y sí merece vivir bien. Porque este libro no es solo para leerlo: es para ponerlo en práctica, con orgullo, disciplina y alegría. Prepárate, porque lo que viene no es teoría: es experiencia, verdad y acción. Aquí no hablamos de promesas, sino de caminos. Porque si algo tengo claro, es que los sueños no se piden... se trabajan. "Y recuerda: el negro no se rinde, carajo."