Dicen que el negro tiene una fuerza interior que no se explica, solo se siente. Y es verdad. Cuando el mundo nos cerró las puertas, cantamos. Cuando nos esclavizaron, oramos. Y cuando todo parecía perdido, nos levantamos.
Esa es la espiritualidad afro: una mezcla divina de fe, resistencia y alegría. No es una religión específica, es una forma de vida. Es creer que, aunque no tengamos mucho, Dios y los ancestros ya nos dieron todo lo necesario para brillar.