Dicen que los negros nacimos con ritmo en la sangre... pero algunos todavía no han descubierto que ese ritmo también puede mover dinero. El problema no es que no tengamos talento; el problema es que a veces no lo valoramos. Y el que no valora lo suyo, termina trabajando para el que sí lo hace.
Nuestra cultura afro es una mina de oro sin excavar: nuestros peinados, nuestros bailes, nuestra comida, nuestras historias, nuestra música, nuestras manos, nuestro territorio. Todo eso, bien organizado, puede convertirse en negocio, empresa y legado. "Mientras algunos buscan oro bajo tierra, otros lo tienen en la piel." El emprendimiento afro no es una moda; es una forma de resistencia moderna.