Dicen por ahí que "el que trabaja la tierra, nunca pasa hambre", pero algunos la dejaron por un escritorio y terminaron comiéndose las uñas. El campo, mi gente, no es pobreza. ¡El campo es la cuenta de ahorros más grande del planeta!
Lo que pasa es que muchos dejamos de verla porque nos convencieron de que el progreso estaba en el cemento. Y mira qué ironía: el mismo cemento que tanto admiramos, sale de la tierra que despreciamos. Durante años nos dijeron que el que se quedaba en el campo era porque "no tenía más opción".