Imagínate esto: estás en una fiesta de tu pueblo, y el micrófono sigue pasando de mano en mano, pero nadie dice lo que se tiene que decir... porque todos están esperando que otro tome el valor.
Ese "otro" que esperas podría ser el gobierno, la ONG, un benefactor, el "mecenas de turno"... y mientras tanto, tu vida sigue igual. El asistencialismo es ese hábito silencioso que se instala en la comunidad afrodescendiente cuando aprendemos a levantar las manos más que a los brazos.